Sobre ‘Dos norteamericanas en la Guerra de Cuba (1868-1878)’*

Rafael Ocasio
Agnes Scott College

El volumen Dos norteamericanas en la Guerra de Cuba (1868-1878): Josephine T. del Risco y Eliza Waring de Luáces, con introducción, edición y notas críticas de Jorge Camacho, y traducción de José Martí, Jorge Camacho, Francisco David Mesa Muñoz, publicado por Stockcero en 2019 es una colección crítica que reúne dos piezas testimoniales sobre eventos relacionados a la Guerra de la independencia cubana que, como bien indica el profesor Jorge Camacho (University of South Carolina), vienen a llenar un gran vacío en el desarrollo histórico del testimonio, un género narrativo de gran arraigo durante el siglo XIX. Más importante aún, Camacho subraya que los textos “fueron escritos por mujeres que pertenecían a la clase esclavista en Cuba” (ix), ofreciendo una visión íntima desde una perspectiva femenina por individuos que tuvieron acceso directo al estructurado mundo social de las plantaciones azucareras cubanas. Las autoras, Josephine T. del Risco y Eliza Waring de Luáces, eran ciudadanas norteamericanas casadas con cubanos, dueños de ingenios azucareros, quienes se vieron afectados negativamente al tomar partido a favor de las fuerzas revolucionarias independentistas.  

De regreso a los Estados Unidos, junto a sus respectivas familias, del Risco y Waring de Luáces documentaron sus experiencias personales como “exiliadas”, víctimas de la rebelión independentista. Durante la Guerra de Cuba (también conocida como “Guerra de los Diez Años”), ambas disfrutaban de una vida holgada, relacionadas con la alta sociedad de la provincia de Camagüey. Del Risco produce un texto tipo diario, altamente íntimo y familiar dedicado a sus hijos, para que no olvidaran las terribles experiencias que vivieron de niños. Recordando eventos a partir del 4 de octubre de 1868, el documento está fechado, “Commenced Oct 17, 1887. Finished July 2, 1889” (79). Camacho descubrió este corto diario en la Biblioteca de Medicina de la Universidad de Harvard mientras recopilaba datos para su libro Amos, siervos y revolucionarios: la literatura de las guerras de Cuba (1868-1898): Una perspectiva trasatlántica (2018) (ix-x).       

Por su parte, el 16 de diciembre de 1871 Waring de Luáces publicó una corta carta editorial en el periódico norteamericano The New York Tribune, que denunciaba las atrocidades realizadas por miembros del ejército español contra civiles cubanos mientras apaciguaban la rebelión cubana. El texto de Waring de Luáces, aunque escueto, es fuertemente realista en su cruda recreación de los eventos sangrientos a manos de los militares españoles. No sorprende que este editorial tuviera fuertes ramificaciones políticas entre sus lectores en los Estados Unidos. Camacho hace énfasis en que José Martí, quien lideraba el movimiento independentista cubano desde los Estados Unidos, quedó tremendamente impresionado y tradujo al español este gráfico testimonial. Ambos documentos, el original y la traducción de Martí, habían permanecido inéditos hasta la publicación de esta antología eficazmente comentada por una introducción de Camacho, que incluye además, la traducción al español (realizada junto a David Mesa Muñoz) del original de del Risco y reproduce la traducción del artículo de Waring de Luáces hecha por José Martí.

Una corta introducción de Camacho destaca los parámetros críticos de estos textos que describen sus experiencias como mujeres que “participaron en el conflicto del lado de los cubanos y su escritura formó parte de una experiencia colectiva, no autorizada, que narró la guerra desde el punto de vista de las víctimas” (x). Camacho trae a la discusión otro texto testimonial seminal, Hojas de recuerdos (1935), de la cubana Eva Adán de Rodríguez, el cual destaca como parte de los “recordatorios vívidos del sufrimiento que tuvieron que atravesar, la pérdida de vidas y la miseria en que vivieron miles de familias en los montes” (x). Adán de Rodríguez, quien había estado casada con un general de división del Ejército Libertador, como del Risco y Waring de Luáces, fue testigo de importantes momentos durante la guerra independentista. Hasta el momento, de acuerdo a Camacho, “desafortunadamente, ninguno de los nombres de estas mujeres ni sus testimonios han formado parte de las discusiones de la Guerra de Cuba” (x).

El énfasis crítico de la introducción destaca “las marcas sociales” en los textos de del Risco y Waring de Luáces como norteamericanas casadas con hombres cubanos de fuerte reputación económica y profesional (xiv). Ambas mujeres vivieron en plantaciones de caña de azúcar propiedad de sus maridos, localizadas en la misma localidad de la provincia de Camagüey. Miembros de la alta clase de hacendados de ingenios azucareros (el esposo de Waring de Luáces era, además, médico), del Risco y Waring de Luáces no solo disfrutaron de una destacada posición social sino que, como Camacho describe, fueron testigos de “los hechos de sangre más traumáticos” (xx), debido a la apartada localización rural de las plantaciones. Siguiendo algunos de los puntos críticos presentados por Camacho y atendiendo el enfoque temático de un discurso en el cual la “blanquitud” impera, a continuación establezco paralelos y diferencias entre del Risco y Waring de Luáces como parte de su visión sobre el sistema esclavista del cual dependían social y económicamente. 

“Reminiscences of Josephine T. Del Risco”, subtitulado, “Reminiscences of the Cuban Insurrection of Oct. 4th 1868”, de acuerdo a Camacho, se enfoca en “la familia, en lo que podemos llamar la vida doméstica de los que huyeron a la manigua a causa de la guerra” (xxii). El texto abre con una dedicatoria a sus hijos, “thinking that it would be pleasant in afterlife, for my children to know all they had passed through in their early childhood during the insurrection in Cuba, I thought I would take down a few notes as far as I can remember of what occurred at that time” (79), y describe de manera exhaustiva los horrores de abandonar el hogar en la plantación cuando la familia fue obligada a buscar refugio en la manigua o el monte salvaje. El centro narrativo es, sin embargo, la vida doméstica de quienes, como su familia, se vieron forzados a abandonar sus propiedades (una próspera hacienda con todos los adelantos tecnológicos propios del siglo xix) para evitar encuentros bélicos con las fuerzas policíacas españolas.      

“Damas, esfinges y mambisas. Mujeres en la fotografía cubana 1840-1902”. Colección Biblioteca Nacional de Cuba José Martí.

Camacho establece que del Risco tenía una posición altamente esclavista, “a pesar de que Josefina está en contra de los españoles, se resiente de no tener esclavos y se molesta cuando otra familia le ‘roba’ los pocos que tenía para ayudarla ‘con promesas de tierra y libertad’” (xxiv). Relegada a vivir como fugitiva, la vida en la manigua no era fácil para una mujer acostumbrada a los lujos de una próspera hacienda azucarera. A pesar de este espíritu elitista, se reflejan frecuentes gestos de agradecimiento hacia sus “servants”, como del Risco se refería a los pocos trabajadores esclavizados que habían permanecido durante su período como fugitiva. Camacho acentúa este elemento racial como parte de una narrativa sobre “la cotidianidad” de las experiencias de las familias acomodadas, pero ahora empobrecidas y fugitivas de la justicia. Dentro de este marco de clase, del Risco se refiere a “several servants” (83), a quienes memorializa para sus hijos, quienes habrían de leer estas notas como adultos establecidos en los Estados Unidos. Sin ellos, como fue el caso de “our faithful negro Ramon (sic)”, quien literalmente en una ocasión cargó con ella “all over his arms” (84), la familia no hubiera podido haber sobrevivido las crudas circunstancias físicas de la manigua cubana.    

Camacho recalca que en su testimonio “Atrocities in Cuba” Waring de Luáces tiene una función como documentarista para la prensa norteamericana, que seguía muy de cerca los eventos revolucionarios cubanos: “no solo buscaba solidarizar al público con la causa de los criollos, sino que también construye una subjetividad muy diferente, inclusiva, transnacional y distinta a la de otras mujeres en la época, que no escribían en los diarios y mucho menos participaron en la guerra” (xviii). Para Camacho, la diferencia entre del Risco y Waring de Luáces es la gráfica documentación de incidentes violentos, particularmente, “las víctimas inocentes, las mujeres y los niños, con lo cual se demuestra todo el horror de la guerra” (xvi). Recalcando “un lenguaje expositivo” (xvi) y “datos específicos” (xvi-xvii), Camacho hace énfasis en la “función del testimonio como archivo” (xvii) de un texto marcado por una “cultura patriarcal” (xviii) que Waring de Luáces intenta desestabilizar.

Subrayo un elemento narrativo en común en los testimonios de ambas testigos. Como del Risco, Waring de Luáces mantuvo una marcada postura esclavista reflejada claramente en sus preferencias anecdóticas sobre los “cuerpos blancos” de las mujeres de la sacarocracia, a quienes conocía íntimamente. Por ejemplo, esta es la descripción altamente romántica de Clotilde: “with a skin as white as driven snow, and a prodigious wealth of golden hair” (70), cuyo destino final es la parálisis corporal, “the whole of the lower part of her body was founded to be paralyzed” (71) mientras cabalgaba después de haber sido obligada a compartir la silla de montar de un soldado español. Este incidente designado como “repugnant” (71) refuerza la brutalidad de los oficiales españoles de alto mando. Dicha brutalidad se hace mayor incluso en casos más crudos de torturas físicas que llevan a la muerte violenta de inocentes civiles.            

La antología viene a llenar un silencio sobre la experiencia de las mujeres durante el siglo XIX cubano, particularmente aquellas íntimamente relacionadas con la multimillonaria industria azucarera. La corta pero excelente introducción de Camacho sienta las bases para futuros estudios. Estos textos, como Camacho subraya, “revelan las ambigüedades de estos sujetos, a caballo entre dos países, dos lealtades, que sin embargo no evitaron que se pusieran al lado de los cubanos” (xxv). Así, su visión testimonial añade a la documentación sobre prácticas esclavistas por otras mujeres extranjeras, como Mary Gardner Lowell, con New Year in Cuba (1831-1832); Fredrika Bremmer, con Home of the New World (1853), y Eliza McHatton Ripley, con From Flag to Flag (1888).

Notas:

* Dos norteamericanas en la Guerra de Cuba (1868-1878): Josephine T. del Risco y Eliza Waring de Luáces. Introducción, edición y notas críticas: Jorge Camacho. Traducción: José Martí, Jorge Camacho, Francisco David Mesa Muñoz. Doral, Florida: Stockcero, 2019. 123 pp.

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